La reciente reforma aprobada por el Consejo de Ministros de Italia marca un hito significativo en el proceso de concesión de la ciudadanía italiana, especialmente para aquellos que buscan obtenerla a través de la vía de la Juris Sanguinis (derecho de sangre). Este artículo desglosará los cambios propuestos, su impacto en los trámites administrativos y judiciales, así como las implicaciones para los ciudadanos italianos residentes en el exterior, y los costos asociados a estos nuevos procedimientos.
Contexto de la Reforma
En los últimos años, Italia ha experimentado un notable aumento en las solicitudes de ciudadanía, especialmente desde América del Sur, con un incremento significativo de ciudadanos argentinos, brasileños y venezolanos buscando reivindicar su herencia italiana. En 2023, se registraron aproximadamente 30,000 solicitudes de ciudadanía italiana desde Argentina y 20,000 desde Brasil, lo que ha llevado a las autoridades a considerar que el sistema actual está sobrecargado y sujeto a abusos. Ante esta situación, el gobierno ha decidido implementar una reforma que busca proteger la integridad del proceso de concesión de ciudadanía y asegurar que quienes obtienen la nacionalidad italiana lo hagan con un verdadero interés en el país.
DECRETO-LEGGE 28 marzo 2025, n. 36
Cambios en el Proceso de Ciudadanía
1. Concesión Automática de Ciudadanía
Uno de los cambios más destacados es que los descendientes de italianos nacidos en el extranjero podrán obtener la ciudadanía italiana de manera automática, siempre y cuando demuestren su línea de descendencia hasta dos generaciones. Esto significa que si una persona puede probar que al menos uno de sus padres o abuelos nació en Italia, será considerada ciudadana desde su nacimiento. Este decreto tiene efectos retroactivos, permitiendo que incluso aquellos con ancestros que vivieron en el país antes de 1861 puedan reclamar la ciudadanía.
2. Requisitos de Residencia y Conexión Emocional
Para aquellos que deseen solicitar la ciudadanía, se establecerán nuevos requisitos. Los ciudadanos nacidos en el extranjero deberán mantener un vínculo real y emocional con Italia. Esto implica que deben haber votado, renovado su pasaporte o actualizado su estado civil al menos una vez cada 25 años. Además, los solicitantes que no registren su certificado de nacimiento en Italia antes de cumplir 25 años perderán el derecho a solicitar la ciudadanía.
3. Limitaciones para Nuevos Solicitantes
A partir del 27 de marzo de 2025, las solicitudes de ciudadanía deberán ajustarse a las nuevas normas, lo que significa que ya no se aceptarán solicitudes bajo las antiguas reglas. Esto implica que quienes ya han sido reconocidos como ciudadanos italianos o tienen solicitudes en curso no verán afectado su estatus, pero todos los nuevos solicitantes deberán cumplir con los requisitos establecidos por la reforma.
4. Control Rigoroso de Solicitudes
La reforma también propone la creación de una nueva oficina centralizada en el Ministerio de Relaciones Exteriores que se encargará exclusivamente de las solicitudes de ciudadanía. Este cambio tiene como objetivo evitar la presión que actualmente enfrentan los consulados y garantizar un proceso más riguroso y controlado que evalúe adecuadamente el derecho de los solicitantes a convertirse en ciudadanos italianos.
Implicaciones para Italianos Residentes en el Exterior
Los ciudadanos italianos que residen en el extranjero también verán cambios significativos en la forma en que se gestionan sus solicitudes de ciudadanía. La carga de trabajo en los consulados se ha convertido en un problema, y la nueva legislación busca aliviar esta carga al racionalizar el proceso. Esto implica que los consulados podrán enfocarse más en las necesidades de los ciudadanos italianos que realmente residen en el país, mejorando así los servicios disponibles para ellos.
Costos Asociados
Uno de los aspectos más controversiales de la reforma es el aumento en los costos asociados a la obtención de la ciudadanía. A partir del 1 de enero de 2025, la tarifa para solicitar la ciudadanía se incrementó de 300€ a 600€, con un objetivo a largo plazo de llegar a 700€. Este aumento en los costos se justifica por la necesidad de financiar la mejora en la gestión de los trámites y asegurar que los servicios consulares sean sostenibles.
La reforma de la ciudadanía italiana representa un cambio paradigmático en la forma en que Italia aborda la concesión de su nacionalidad a quienes tienen derecho a ella por descendencia. Si bien busca proteger la integridad del proceso y asegurar que quienes obtienen la ciudadanía lo hagan con un verdadero compromiso hacia Italia, también plantea desafíos, especialmente en términos de acceso.